| ACERCAMIENTO
INTEGRADOR A LOS ABUSOS SEXUALES |
Pag |
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Prevalencia
de Abusos Sexuales en Población no Clínica
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PAÍS |
NIÑAS
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NIÑOS
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Australia
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28%
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9%
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Estados
Unidos
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27%
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16%
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España
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23%
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15%
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Canadá
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18%
|
8%
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Dinamarca
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14%
|
7%
|
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Finlandia
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14%
|
7%
|
|
Suecia
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9%
|
3%
|
Por otro lado
el gran reto que tenemos es informar sin alarmar,
actuar como profesionales responsables, alejándonos
del tono morboso que desafortunadamente utilizan algunos
medios de comunicación. En la tabla 4 aparecen algunas
de las recomendaciones que podemos hacer a los padres
preocupados por este tema. Nosotros entendemos que
cualquier programa de prevención de abusos sexuales
debe realizarse en el marco más amplio de la educación
sexual y por supuesto contemplando la prevención de
los abusadores. Las campañas alarmistas en las que
se trata el tema fuera de contexto, en ocasiones no
hacen más que confundir y crear una alarma desproporcionada.
LOS ABUSADORES
No todos los agresores tienen el
mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado
de agresividad. Así, según el grado de violencia con
el que se lleva a cabo el delito, diversos autores
han clasificado a los agresores en:
a) No violentos. Emplean la persuasión, engaño
o presión para someter a la víctima, basándose en
su relación de autoridad y poder (adulto, padre, maestro).
Éstos a su vez, se subdividen en
otros dos grupos en función de la exclusividad de
su preferencia sexual:
- Pedófilos exclusivos: preferencia sexual exclusiva hacia
los niños. Estos adultos experimentan satisfacción
en contacto con los niños y les son insatisfactorias
o rechazan las relaciones sexuales con otros adultos.
Aunque se les ha descrito como personas inmaduras,
son capaces de adoptar pautas de comportamiento adulto
perfectamente adaptadas.
- Pedófilos oportunistas:
Mantienen actividad sexual con adultos y en determinadas
circunstancias abusan sexualmente de los niños. Manifiestan
no tener predilección por los niños, tienden a racionalizar
los abusos atribuyéndolos a las circunstancias en
que se produjeron. A diferencia de los pedófilos exclusivos,
interactúan con los niños como si éstos fueran mayores.
La baja autoestima en la esfera sexual, el alcohol
y otras drogas, las desavenencias conyugales, el hacinamiento
y la vida desordenada son algunas de las circunstancias
presentes en este tipo de abusos. Este subgrupo recoge
al mayor número de agresores. En nuestro servicio
la mayoría de abusadores son personas consideradas
“normales” por sus vecinos y familia.
b) Violentos. Los que emplean el asalto o la
violencia para someter a las víctimas. Son más responsables
de lesiones y muertes. Tienen graves características
de personalidad psicopática con antecedentes de conducta
antisocial. La motivación para el abuso es sexual
y violenta al mismo tiempo. Su patrón de conducta
obedece a la búsqueda de sensaciones y a su propia
satisfacción. Este grupo es mucho menos numeroso y
evidentemente mucho más peligroso que el anterior.
RELACIÓN
DE LOS AGRESORES CON LOS NIÑOS
Buena parte de los estudios consultados
afirma que la gran mayoría de los agresores conoce
a los niños, sólo un 15% de los abusos son realizados
por desconocidos de la víctima. Además señalan que
buena parte de esos abusos son cometidos en el propio
hogar de la víctima por familiares próximos. En nuestro
servicio podemos decir que efectivamente la gran mayoría
son conocidos por los niños y muchos de ellos miembros
de la familia.
La edad de los agresores oscila
desde los adolescentes a los ancianos, siendo este
último el estereotipo social. La referencia al viejo
verde es frecuente, quizá el anciano tiene menos habilidades
para mantener oculta su acción y puede que inspire
menos temor y por eso recibe mayores acusaciones,
sin embargo el anciano no es el prototipo del abusador.
En nuestro servicio hemos podido ver a chicos adolescentes
y a hombres mayores, pero la mayoría esta en una franja
de edad de 20 a 50 años.
¿QUÉ
HACEN LOS AGRESORES SEXUALES?
Los niños que son víctimas de abusos
sexuales distinguen claramente este tipo de contactos
de las caricias afectivas que reciben en otras circunstancias.
A pesar de la actitud seductora del agresor, el niño
percibe claramente, aunque no entienda muy bien que
está pasando, que la situación no es clara. Miradas
insinuantes, toques insistentes, secreto, confidencialidad,
presión, atenciones desproporcionadas, son algunas
de las artimañas que el niño tiene que sortear.
Las conductas sexuales que se dan
en los abusos sexuales se pueden clasificar en
a) Directas:
-
Contacto genital o anal entre niño y adulto.
-
Penetración anal, vaginal u oral.
-
Manipulación del cuerpo por debajo y por encima
de la cintura.
-
Masturbación.
-
Otros actos de gratificación sexual del adulto:
frotterismo, eyaculación sobre el menor, etc.
b) Indirectas:
En nuestro servicio hemos podido
observar que las conductas más frecuentes llevadas
a cabo con menores son, en el caso de los niños, intentos
de penetración anal y prácticas de sexo oral hacia
el agresor, seguido de masturbación al agresor y con
muy poca incidencia la observación de conductas sexuales
o material pornográfico.
En el caso de las niñas, las conductas
más comunes son tocamientos en zona vaginal, con menor
frecuencia se dan las prácticas de sexo oral al agresor,
masturbación e intentos de penetración vaginal. Finalmente
y con menor incidencia aparecen intentos de penetración
anal, observación de conductas sexuales o material
pornográfico y sexo oral hacia la menor. Es muy raro
que nos encontremos con conductas donde se ha llevado
a cabo penetración vaginal y, cuando esto ocurre,
suele ser en menores de más edad (púberes o adolescentes).
Suponemos que la penetración vaginal esta condicionada
al desarrollo físico de la menor.
Asociación Internacional Para El Tratamiento de
los Delincuentes Sexuales (IATSO)
Misión: La Asociación internacional para el tratamiento
de los delincuentes sexuales (IATSO) es una organización
internacional cuyo cometido es la promoción del
tratamiento e investigación de los delincuentes
sexuales en todo el mundo.
-
Nos
comprometemos a profundizar en el conocimiento
sobre la naturaleza de los delitos sexuales y
la mejora de los métodos de tratamiento
-
Apoyamos
el tratamiento efectivo de los delincuentes sexuales
adhiriéndonos a los protocolos internacionales
sobre atención y cuidados.
-
Creemos
que el tratamiento de los delincuentes sexuales
y su investigación, se incrementa mediante la
comunicación internacional y el intercambio de
ideas, investigaciones y metodología de intervención.
-
Creemos
que para reducir la incidencia de delitos sexuales
y posterior victimación de víctimas inocentes,
el tratamiento de los delincuentes sexuales debería
estar ampliamente promovido, disponible y accesible.
-
Creemos
que el castigo es una medida disuasoria inadecuada
frente a los delitos sexuales y que la recidiva
se reduce mediante el tratamiento del delincuente
sexual.
-
Creemos
que el tratamiento del delincuente sexual es un
derecho humano básico.
Nuestros propósitos y objetivos:
-
El
patrocinio de un Congreso Internacional bianual
sobre Tratamiento de Delincuentes Sexuales para
la difusión de las novedades en investigación,
metodología de tratamiento y facilitación de educación
continua y creación de redes de trabajo.
-
La
promoción de congresos regionales y locales sobre
tratamiento de delincuentes sexuales.
-
Puesta
al día de los protocolos sobre atención y cuidados
de la IATSO consistentes con los avances en el
conocimiento sobre el tratamiento de los delincuentes
sexuales.
-
Defensa
en todo el mundo de un tratamiento de los delincuentes
sexuales humano, digno, comprensivo, ético y efectivo.
LA
PREVENCIÓN DE ABUSOS SEXUALES, RESPONSABILIDAD
DE TODOS
Acabar con los abusos sexuales es responsabilidad
de todos. Los programas de prevención en el marco
de la educación sexual, la sensibilidad social y profesional
hacia el tema son necesarios para un abordaje profundo.
Conseguir sistemas de detección serios y eficaces
que permitan la atención preventiva sobre estos casos
son los objetivos que tenemos que promover. No podemos
olvidar que son muchos los profesionales involucrados:
médicos, enfermeros, profesores, fiscales, jueces,
abogados, psicólogos, pedagogos, asistentes sociales.
Estas personas por su relación privilegiada con los
niños juegan un papel fundamental unos en la detección
y prevención de los abusos sexuales y otros, en hacer
más llevaderas las consecuencias judiciales que pudieran
tener las denuncias. Cada vez existe una mayor preocupación
por la victimación secundaría que supone para el niño
el proceso judicial. La legislación de medidas que
acaben con esa victimación secundaria es una tarea
pendiente por la que tenemos que seguir trabajando,
además de promover programas de prevención de abusos
desde el marco más amplio de la educación sexual y
por supuesto contemplando la prevención de los abusadores.
Las campañas alarmistas en las que se trata el tema
fuera de contexto, en ocasiones no hacen más que confundir
y crear una alarma desproporcionada.
Por otro lado el gran reto que tenemos es informar
sin alarmar, actuar como profesionales responsables,
alejándonos del tono morboso que desafortunadamente
utilizan algunos medios de comunicación. En la tabla
4 aparecen algunas de las recomendaciones que podemos
hacer a los padres preocupados por este tema.
Los abusos sexuales a los niños se dan en nuestra
sociedad, a veces en la propia familia y tenemos que
hacerles frente. Pero mucho cuidado con que esto suponga
satanizar la sexualidad, como frecuentemente se hace
con cualquier excusa. Prevenir contra los abusos no
es prevenir contra el disfrute y el placer sexual.
La sexualidad no es mala, las prácticas sexuales coercitivas
son las negativas. Las agresiones tienen unas circunstancias
y unas características precisas como ya hemos comentado
y no tiene nada que ver con la satisfacción que nos
puede proporcionar acariciar, besar, abrazar a nuestros
niños. Los menores necesitan nuestro afecto, nuestro
contacto y nosotros el suyo. Sembrar caricias en los
niños es una de las mejores maneras de educarlos en
la convivencia, en el amor, en la sexualidad.
Como profesionales debemos evitar
a toda costa que los casos de abusos sexuales se conviertan
en la coartada para crear desconfianza, hostilidad
y paranoia hasta el extremo de que los padres no puedan
ni acariciar a sus hijos sin temor a verse denunciados.
Debemos cuidar que la información que nos llega no
se magnifique y la prevención no se convierta en evitación
del contacto físico.
El contacto con los niños y la
comunicación con ellos incrementa su autoestima y
favorece el afecto. A más caricias menos abusos, podría
ser el lema de un mundo más habitable para todos los
niños y especialmente para las niñas, que son las
víctimas más numerosas de este secreto sufrimiento.
Este es el mensaje que como profesionales de la salud
y la educación debemos transmitir.
El acercamiento a este tema desde
la perspectiva integradora que nos ofrece la sexología,
contemplando aspectos médicos, psicológicos y sociales,
puede servir de gran ayuda para ofrecer respuestas
globalizadas a un tema interdisciplinar y complejo
como son los abusos sexuales a menores.
Continuación
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